Un molino de 12 metros en el río Zurca, Barinas


Por el cauce del río Chícamo, que riega las tierras de Abanilla, encuentran su ubicación varios molinos que antaño machacaban cereal.

Hoy día solo podemos encontrar sus ruinas. La despoblación de la zona y el abandono del cultivo cerealístico por el almendro y la olivera, precipitaron el fin de la actividad de estos molinos.

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Estos tipos de molinos son conocidos como “de cubo”, por ser cilíndricos. Estaban diseñados para aprovechar al máximo los pequeños cursos de agua, tan apreciada y escasa en estos lares. El agua se conducía por una pequeña acequia que la precipitaba a un foso llamado cárcavo, donde cogía la fuerza suficiente para accionar el rodezno (una rueda horizontal) que ponía en marcha la molienda.

En la actualidad podemos encontrar los restos de los siguientes molinos: Molino del Chícamo en Macisvenda construido en 1844 y donde hasta hace pocas fechas vivían ejemplares de cangrejo ibérico, Molino de El Partidor que en 1755 ya se tenía constancia de su funcionamiento al igual que el Molino del Arco en Ricabacica, Molino del Puente o de la Huerta de Mahoya, Molino de la Cal o de Santa Ana también en Mahoya y el Molinos del Prado en Barinas.

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Este Molino del Padro es el más espectacular por sus dimensiones: su cubo alcanza los 12 metros de altura siendo el más grande de la comarca. Se encuentra a pocos metros del nacimiento del río Zurca, afluente del Chícamo, y aunque muy abandonado, en su interior todavía se conserva el rodezno, el eje, la piedra de moler y resto de la maquinaria.

Hace pocos meses una tremenda riada, proveniente de ramblas próximas y de la vecina sierra del Asiento, arrasó el cauce del Zurca y colmató las balsas naturales que durante décadas recogían el escaso caudal que manaba de su nacimiento. El paisaje ha quedado “tocado” tras la riada pero este suceso y el hecho de que la zona esté abandonada a su suerte por completo, no quita que sus piedras moldeadas por el viento y por el agua durante siglos, conformen uno de los lugares más bonitos de Abanilla.

 

Fuente: Tierras altas de Abanilla, Fortuna y Molina de Segura. Manuel Moyano Ortega y Juan Antonio Moya Sáez.

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