La Fuensanta… su santuario, su romería y su gente


Virgen de la Fuensanta Murcia Romeria La Fuensanta... su santuario, su romería y su genteLa Fuensanta ha sido una imagen muy venerada en Murcia, incluso antes de convertirse en patrona de todos los murcianos.

Algunos dicen que es la antigua Virgen de las Fiebres, venerada durante años en la Catedral. Otros aseguran que La Fuensanta no había salido nunca de la sierra y que desde el tiempo de los godos se le había rendido culto con el nombre de La Encarnación.

Lo único que tenemos medio claro, es que fue tallada en tiempo de los godos y posteriormente retocada por el imaginero Roque López. El genial Francisco Salzillo, crearía “el niño” que porta La Fuensanta.

La Fuensanta y su Romería

Antiguamente la romería de La Fuensanta se iniciaba sobre las once o las doce de la noche, en los meses de abril y septiembre. Y es que al principio eran carros tirados por mulas los que tomaban la tempranera y empezaban a subir de noche al monte. A fin de tomar un buen sitio en la sierra.

La virgen baja a Murcia por septiembre, coincidiendo con su santo y el jueves siguiente al Miércoles de Ceniza, y en la capital pasa el aniversario de su coronación. También desde 1927, “la morenica” ha bajado a la Catedral a presidir la Semana Santa y los días festeros del Bando de la Huerta.

La Fuensanta y su Santuario

El Santuario de La Fuensanta fue ermita y como tal, aparece en documentos fechados en 1356. En 1694 se iniciaron las obras de la nueva iglesia que duraron hasta 1712. La fachada del Santuario está firmada por el maestro Toribio Martínez de la Vega, el mismo que levantó el Puente Viejo. El imafronte en piedra es obra de Jaime Bort.

El pueblo se mostró generoso con el Santuario de su patrona, ya que las obras se sufragaron con donativos. Toda la madera necesaria para la obra, la regaló la Marquesa de los Vélez. La famosa fuente que le dio su nombre, la Fuente Santa, fue remodelada en el año 1577. Y desde entonces ha apagado la sed de millones de romeros.


Por momentos difíciles también ha pasado La Fuensanta y su Santuario. En 1873, los ladrones entraron y robaron todas las alhajas que guardaba la patrona en su joyero. Sesenta y cinco años antes, en mayo de 1808, La Fuensanta tuvo que salir de incógnita de su Santuario. La trasladó el obispo en su propio coche y la escondió en la Catedral, al amparo del saqueo de las tropas francesas del Bonaparte. No fue la única vez.

Durante la Guerra Civil todo el Santuario ardió. En aquellos turbulentos años Fernando Monerri, que era conocido por ser barbero en la calle Trapería, subió al monte y se trajo a la virgen liada en una manta. Largos meses pasó la imagen en un viejo arcón de la casa de Monerri. Cuando terminó la guerra, una comisión recaudó fondos mediante festivales y limosnas para restaurar el Santuario.


Fuente: Por las sendas de la huerta. María Adela Días Párraga.

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