Cruz Caravaca y su robo en 1934. Misterio sin resolver.


Cruz Caravaca Cruz Caravaca y su robo en 1934. Misterio sin resolver.Cruz Caravaca encierra uno de los mayores misterios de la historia: su extraña desaparición en 1934.

Se piensa que todo ocurrió la noche del 12 al 13 de febrero. La Guardia Civil apuntaba a que los ladrones habían trepado la muralla y haciendo un butrón  entraron en el Castillo-Santuario llevándose el famoso relicario de la Cruz Caravaca con la reliquia.

Desde el primer momento nadie se creyó esta historia por varios motivos: la cuerda utilizada era tan fina que no aguantaría el peso de una persona, el agujero demasiado pequeño, las herramientas utilizadas no eran las adecuadas e increíblemente no robaron la arqueta de plata donde se guardaba la Cruz Caravaca.

Tomó fuerza la versión de que el robo lo habían cometido personas cercanas a la Cruz Caravaca. Las sospechas se centraron en el capellán que según parece era un estrafalario personaje sancionado por el Obispo por mantener ideas republicanas.

La situación se complicó cuando la muchedumbre apresó al capellán y estuvo a punto de lincharlo. La Guardia Civil tuvo que intervenir, pistola en mano, para evitar lo peor. El capellán se mudó a la localidad de Águilas, de donde era natural, y allí murió dos años más tarde en 1936. Lo que supiera del robo de la Cruz Caravaca, se lo llevó a la tumba.

Cruz Caravaca, asesinato a plena luz del día

Caravaca de la Cruz Cruz Caravaca y su robo en 1934. Misterio sin resolver.La repercusión mediática sobre el robo de la Cruz Caravaca fue tremenda a nivel nacional.

Se enviaron especialistas en huellas dactilares y el Ministerio de Justicia nombró un juez especial para el caso. Para alimentar más la polémica, siguieron ocurriendo situaciones extrañas: el sumario judicial se paralizó sin motivo y se prometieron veinte mil pesetas a quien entregase la reliquia o diera una pista fiable. Las veinte mil pesetas se dieron, no se sabe a quién y la Cruz Caravaca no apareció.

Otro momento de tensión: un abogado anuncia que está a punto de descubrir quien ha sido el autor del robo. Muere tiroteado por el hermano del alcalde en plena calle y a plena luz del día. El hermano del alcalde nunca confesó porqué había matado al abogado. No se conocen los interrogatorios, o mejor dicho: no se han encontrado hasta la fecha. Estas situaciones avivaron las llamas de lo paranormal.

En medio de la desilusión popular, el caso del robo de la Santa Cruz Caravaca se cerró judicialmente el 12 de mayo. Llegó y pasó la Guerra Civil y no es hasta el 27 de abril de 1939, cuando se retoma el caso. Sus conclusiones del juez franquista son increibles: la Cruz Caravaca fue robada por un grupo de personas conocidas en Caravaca entre ellas el capellán del Santuario. La cuerda, el butrón, las herramientas que se encontraron … todo habría sido un engaño. La reliquia pasó por Murcia y Madrid donde una logia masónica la destruyó, bien en España o en México.

Cruz Caravaca… ¿destruir o proteger la reliquia?

La pregunta inevitable: ¿Y todo esto por qué y para qué?… algunos piensan que se debió a una maniobra política para proteger o destruir la reliquia.

No hay que olvidar que en el año 1934 la situación de crispación en España era total. Estamos en los inicios de lo que sería la Guerra Civil y la persecución religiosa es patente: la destrucción y saqueo del patrimonio eclesial estaban a la orden del día.

La reliquia desapareció y desde Caravaca y la Diócesis de Cartagena empezaron las súplicas al Vaticano para que enviase al Santuario un trocito de Lignum Crucis, que supliera e hiciera olvidar la tragedia del robo.

En 1940 el Papa Pío XII accedió a enviar una astilla de la Cruz Santa a Carvaca. Otra teoría apunta a que fue el mismo Vaticano quién encargó el robo de la Cruz Caravaca para ponerla a salvo de los desastres de la guerra. Según se cuenta, la reliquia después de pasar por la Nunciatura Apostólica en Madrid, viajó hasta Roma y allí sigue, en el Vaticano, a buen recaudo.

Ya nadie pregunta por el paradero de la reliquia original. Parece que la herida está cerrada. A la “nueva” se la quiere y se la adora, como si fuera la que trajeron los ángeles en 1231.

Es curioso que la Vera Cruz Caravaca apareciera misteriosamente en la Edad Media y, de la misma manera misteriosa, desapareciera en los albores de la Guerra Civil.

 

En la web del Ayuntamiento de Caravaca de la Cruz, tienes más información sobre la Ciudad Santa.

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