Novios, bodas y raptos en la Murcia más huertana


En la Murcia más tradicional, una serie de normas “sagradas” regían la vida de los jóvenes enamorados. Si querías echarte una huertanica por novia, tenías que seguir una serie de protocolos.

Primero el pretendiente se acercaba a la muchacha; preferentemente en las fiestas, bailes, romerías o rondándola directamente. Para saber si habías sigo correspondido, el mozo examinaba la voluntad de la madre pasando un día por la puerta de su casa. Tenías que pedirle un vaso de agua a la “futura” acequia huerta Murcia Novios, bodas y raptos en la Murcia más huertanasuegra, si esta te la ofrecía se daba por hecho que sus padres aprobaban la relación.

Cuando entrabas en casa de la pretendida, eras acomodado con discreción. Durante los primeros tiempos del noviazgo, los novios se cruzaban regalos, que en cada lugar estaban más o menos prefijados. En teoría, solo podías “ver” a la moza en su casa, en lo que se conocía como “silla con silla”.

Cuando llegaba el tiempo de la boda, se celebraba el rito de la “pedida”. Los padres y familiares del novio, acudían a casa de la novia para solicitar su mano en matrimonio. Los padres de la novia la hacían comparecer y le preguntaban su parecer.

En algunos lugares como Yecla, Moratalla, Alguazas o Lorca, los familiares de los novios se acomodaban en una habitación y esperaban en silencio. Al cabo de unos minutos, el padre de la novia aparecía en la instancia y preguntaba cual era el motivo de su visita; a lo que respondía el padre del novio, que su hijo quería casarse con la hija del dueño de la casa, lo que era aprobado por el padre de ella con una frase ritual. A continuación se celebraba con un refresco, mientras los hermanos casados del novio, iniciaban una colecta para los futuros esposos.

El ajuar aportado al matrimonio también estaba fijado de antemano. En la huerta de Murcia había dos tipos: el “entero”, que estaba compuesto por una cama de matrimonio, otra de un cuerpo, 2 aracas, 12 sillas, 2 tinajas, la artesana, y los accesorios para el amasijo de pan; y luego estaba el “medio”, compuesto por una cama, una tinaja, un arca, 6 sillas y 2 mesas.

Cuando unos novios enamorados no contaban con el beneplácito de alguno de los padres (normalmente los de la novia…), les quedaba un recurso: el rapto. No penséis que en todos los casos esta era una acción dramática o inmoral, era una costumbre muy arraigada y también servía para aquellas parejas que no tenían recursos económicos. Ya que de esta manera se ahorraban los costes de una boda. Una vez realizado el rapto, los jóvenes pasaban a vivir con los padres del novio o con alguna de sus hermanas casadas.

Cuando se celebraba la boda, todos los invitados acudían con sus mejores galas. Después se celebraba un banquete en casa de los padres de la novia con baile. En algunas localidades como Alguazas, el baile podía durar hasta 2 días.

Cuando alguno de los cónyuges quedaba viudo y se consideraba “joven”, se veía en la “obligación” de contraer nuevas nupcias. Para lo que se iniciaba una serie de “negociaciones” en las que influían factores sociales, económicos, consejos y pareceres. La boda se celebraba casi en secreto, con la única asistencia de los padrinos.

 

fuente: La Región de Murcia y su Historia. El Costumbrismo el la Literatura Murciana. Francisco Flores Arroyuelo.

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One Response to Novios, bodas y raptos en la Murcia más huertana

  1. paco de pericales 15 octubre, 2015 at 13:50 #

    Referente al escrito de el señor Francisco Flores: Si se me es permitido,trataré de ampliar un detalle, no por que crea que él no lo sabe,si no que no lo ha indicado y como curiosidad creo que se debe señalar.Me refiero a lo que ocurría con los viudos-as al contraer segundas nupcias .Unos dias antes de la ceremonia,y en el momento que los conocidos se enteraban,ponían en marcha la maquinaria y comenzaba «La cencerrá» o cencerrada a base de estar un grupo mas o menos numeroso de asistentes al acto,y en horas en que todo el mundo pudiera asistir,armados con cualquier instrumento que hiciera ruido,se inventaban cualquier estribillo y venga a darle caña. Como torreño,recuerdo una cencerrá en la que contaban los organizadores que el «tal»recurrió en M urcia capital hasta al gobernador;pero las cencerrás se le dieron hasta el final. Espero que este escrito se interprete como lo que es ,una pequeña ampliación a la explicación del señor Flores. Saludos de un» torreño de fuera de villa «como dicen por aquí los catalanes.

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