Es inútil defender Murcia. Hay que capitular la ciudad.


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Muralla y puerta de Santa Eulalia, Murcia

Preparando la llegada de Jaime I el Conquistador, los castellanos fortifican las posiciones de La Asomada (puerto de La Cadena) y Tabala (Los Ramos) que se encuentran en las inmediaciones de la ciudad de Murcia.

En noviembre de 1265, el rey de Aragón puso en marcha un gran ejército bien aprovisionado por mar, ya que sus aliados castellanos dominaban los puertos de Cartagena y Alicante. Jaime I llegó a Orihuela donde pasó unas semanas estudiando el ataque a Murcia. La capital del Segura estaba bien fortificada y defendida con guarniciones de soldados que no paraban de llegar desde Granada.

Por aquellas fechas, los espías aragoneses informaron que 800 jinetes granadinos con avituallamientos, se dirigían a Murcia en su socorro. Jaime I salió de Orihuela para interceptar la columna. Remontaron el Segura y se emboscaron en una alquería situada en las inmediaciones del camino de Cartagena (Barrio del Carmen – carretera El Palmar). Los nazaríes se retiraron hacia Alhama de Murcia, consiguiendo meter algunas provisiones en la ciudad.

Una última cabalgada para rendir Almería

El rey aragonés deja definitivamente Orihuela el 2 de enero y planta su campamento a tiro de ballesta de la muralla murciana. El sitio se prolonga durante un mes hasta que se decide un ataque frontal contra la ciudad. Para la batalla acuden grandes personajes de la época: los dos hijos de Jaime I: Pedro y Jaime y su bastardo Pedro Fernández de Hijar, el infante Manuel de Castilla, los Maestres de las órdenes de Santiago y El Hospital, el lugarteniente del Temple y los obispos de Barcelona y Cartagena. Además de otros grandes señores de la corona de Aragón y Castilla.

Los sitiados se convencen de lo inútil que sería defender Murcia del asedio y capitulan la ciudad. El 2 febrero, Jaime I entra en Murcia por la puerta conocida más tarde como Santa Eulalia. Los restos de dicha puerta los podemos visitar hoy día.

El infatigable rey Aragonés, propone a sus soldados una última cabalgada hasta la ciudad de Almería. El plan era el siguiente: viaje de ida, rendir Almería y vuelta; en 10 días. Pero sus nobles iban cargados con el botín murciano y sólo veían el momento de regresar a sus casas.

Fuente: Orihuela Musulmana. Historia de la Ciudad de Orihuela. Tomo II. Juan Bautista Vilar.

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