Los periódicos de antaño, sátira y diversión


No eran exactamente ni “prensa amarilla”, ni “revistas del corazón”…. Pero si es cierto que algo de sensacionalismo tenían.

Siempre con un marcado carácter ideológico y partidista, su cometido principal era tratar de exasperar con sus críticas, muchas veces infundadas, a las clases dirigentes.

Eran los periódicos satíricos que alimentaban los chismorreos de las ciudades del siglo XIX. Se mantenían gracias a las innumerables páginas de anuncios… algo que también se ve hoy día…

Claro está que no eran de tirada nacional, cada ciudad tenía los propios; y por supuesto, Murcia, no se libró de ellos.

Martinez Tornel Murcia Los periódicos de antaño, sátira y diversión

Monumento a Martínez Tornel en Murcia

En aquellos tiempos los editores no se andaban con tapujos y en las mismas cabeceras de los diarios hacían sus declaraciones de intenciones que resumían los contenidos e ideologías del periódico. Como ejemplo veamos el diario El Chismoso publicado en 1822, y cuyo subtítulo advertía: “tan distantes estamos los que redactamos este papelucho de prospectear que ni aun sabemos el orden que guardaremos en él… Así que nos hemos propuesto escribir bien o mal sobre lo que se nos antoje…”

Otro era Perico el de los Palotes, editado en 1868 y que salía a la calle cada 2 semanas. En este diario trabajó como redactor José Martínez Tornel, el periodista murciano que más tarde fundaría el Diario de Murcia.

Otro periódico murciano fue El Paradislero, que vio la luz en 1820. Su cometido era dar a conocer, por entregas, la Constitución de Cádiz.

No menos curioso era El Zorongo, “editado por unos zagales sensibles” en 1871. De efímera existencia, se sumó a la prensa satírica murciana. Incluía artículos de literatura y actualidad, “guasa y alfilerazos”.

El Tío Garrampón estaba subtitulado como “periódico tonto que sale los domingos”. Esta publicación presentó su primer número el 14 de febrero de 1897. Los objetivos de esta publicación eran, desde luego, los mejores: “pan, libertad, salud, dinero, carruaje propio, buena ropa, cuenta corriente en el Banco y un acta de Diputado, sin gastos, encontrareis en El tío Garrampón. Esos son nuestros propósitos”.

Don Pelmacio se publicaba los jueves allá por 1910. Se definía como “Semanario Independiente… defensor acérrimo contra aquellos que intentan abusar de su superioridad”.

Otros papeles eran el Polybiblión y el Polytechnicum, ambos editados en 1912. El primero de ellos se dedicaba a la publicación de citas bibliográficas. En su primer número, de las 14 páginas que contaba el diario, 10 eran de publicidad. El Polytechnicum era en realidad la Gaceta Médica de Murcia e incluía, junto a los artículos científicos, composiciones poéticas, retratos de murcianos ilustres y publicidad, en este caso de medicamentos, claro.

El Diablo Verde presentaba en su portada un dibujo de un diablillo picarón cuyo subtítulo era: “Aspirante a concejal”.

También estaba Don Crispín, posiblemente el que más aguantó en la calle. Comenzó su andadura en 1911 y se mantuvo en los quioscos hasta 1936.

En el capítulo de publicaciones deportivas figuran El Díscolo, un semanario publicado en la segunda década del siglo XX, y su coetáneo, Balompié. Diarios deportivos que apenas traían alguna foto.

 

fuente: Antonio Botías laverdad.es

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