La increíble historia del «Rey Caníbal Murciano»


“Estas primeras líneas fueron escritas con mi propia sangre, que sirvió de tinta para mi primera página”.

De esta manera comienza la increíble historia autobiográfica de Ángel Valero García, un vecino de Lorquí que en la década de los 60 se convirtió en el jefe de una tribu amazónica.

Su aventura comenzó en el verano de 1961. Tras pasar 10 años en Argentina,  comenzó a efectuar expediciones con el fin de encontrar oro en la selva. Junto con su hermano Teodoro y su primo Antonio, se adentraron en Bolivia por el lago Titicaca, junto a la frontera con Perú. Estuvieron varios meses perdidos y luchando contra indígenas de diferentes tribus. Llegaron a un punto en el que decidieron entregarse a los primeros indios que encontrasen, ya que se encontraban enfermos, exhaustos e incluso herido alguno de ellos de flecha.

Rey Canibal Murciano libro 300x225 La increíble historia del Rey Caníbal MurcianoSe toparon con la tribu Kazhuto, que inesperadamente los acogieron con simpatía a pesar de ser caníbales y reductores de cabezas, como las otras tribus de la zona. El jefe de la tribu no tenía hijos a pesar de sus 15 esposas y adoptó a Ángel Valero como hijo adoptivo. De este modo el murciano se convirtió en Gran Cacique Blanco de la Luna, la decisión fue aceptada por el resto del poblado.

Este pueblo practicaba rituales caníbales, pero no solo eso. También tiraban a la Laguna Sagrada, infectada de cocodrilos, a los ancianos que resultaban un estorbo o a los niños que nacían con alguna deformidad. Otra costumbre era matar a las esposas más viejas cuando moría el marido, las quemaban. Dentro de la cultura de los Kazhuto, también estaba el ritual de la reducción de cabezas. Este proceso duraba unos 4 meses, se sumergía la cabeza en un brebaje compuesto por infinidad de hierbas. El cráneo se reblandecía y así se le daba forma. Varias zonas del Amazonas fueron bautizadas por estos aventureros con nombres como: Ceutí, Lorquí o Murcia.

Como jefe de la tribu, el murciano abolió todas estas prácticas e incluso dotó a los indígenas de una constitución escrita. Esto le granjeó la enemistad de los brujos, que huyeron del poblado y empezaron a conseguir aliados en las tribus vecinas.

La guerra no tardó en iniciarse, pero las armas de fuego que portaban los murcianos decantaban la batalla a su favor. Hasta que finalmente no pudieron resistir más y el poblado fue arrasado. Los murcianos huyeron y estuvieron 7 meses perdidos en la selva amazónica, hasta que pudieron regresar a la civilización.

Ángel Valero permaneció 5 años entre los indios. Según cuenta, tuvo 22 mujeres y unos 70 hijos. Regresó a Murcia en 1980.

 

Fuentes:

Rey Caníbal Murciano. Ángel Valero García.

Periódico La Verdad, ejemplar de 20 junio 1980.

Periódico El Caso, ejemplar de 12 julio 1980.

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