El rey murciano Ibn Hud y la joven cristiana


Monteagudo El rey murciano Ibn Hud y la joven cristianaEl último gran rey moro que tuvo Murcia, fue Ben Hud (Ibn Hud). Cuentan las crónicas que era, un gobernante excelente y  un magnífico guerrero. Conquistó casi toda la España musulmana (menos Granada), y la colocó bajo dominio del Reino de Murcia. Incluso se atrevió a cruzar el estrecho y gobernó durante tres meses en Ceuta.

Su gran rival, era el rey granadino Aláman Mohame, hijo de Yufuf, de la dinastía de los nazaritas. Bajo sus reinados los reinos musulmanes de Granada y Murcia, libraron grandes batallas.

Pero el rey granadino no era el único rival de Ben Hud. El murciano también estaba enfrentado al rey castellano Fernando III el Santo. Al mantener dos frentes abiertos, el Reino de Murcia se desmoronaba y perdió las importantes plazas de Córdoba, Carmona y Almería, a favor de Granada.

Una maniobra política de Ben Hud, hizo que firmara una tregua con el rey cristiano en 1233 y así pudo centrar sus esfuerzos contra el Reino de Granada. Gracias a la diplomacia, Ben Hud, rehízo su ejercitó y reconquistó para el reino murciano, las plazas de Sevilla, Córdoba y Almería.

Pero la lucha más importante en la vida de Ben Hud, no trancurrió en los campos de batalla… El rey murciano estaba enamorado de una joven cristiana, cuestión que le podía causar problemas en el campo religioso.

Cuentan que Ben Hud, le prometió a su mujer legítima, no tomar ninguna otra mujer para él. Así que mandó a la joven cristiana a Almería, bajo la protección del gobernador de aquella plaza. La historia se complicó, cuando llegaron a oídos del rey, que aquel gobernador también se había enamorado de la chica en cuestión.

Ben Hud no lo dudó. Montó en cólera y partió hacia aquella provincia para pedir cuentas al gobernador por no ser un buen vasallo. El gobernador almeriense no estaba dispuesto a renunciar a la joven, así que tramó un plan para matar al mismo Rey de Murcia.

Así lo hizo, corría el año 1237, cuando Ben Hud fue asesinado en Almería. Fue en el transcurso de un banquete, que el mismo gobernador almeriense había preparado en honor del enamorado Rey de Murcia, Ben Hud.

 

Fuente: La España Musulmana. Gaspar Remiro, M. (1905).

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