Alfonso X el Sabio. El “casi Emperador” y la pólvora


Alfonso X El Sabio Alfonso X el Sabio. El casi Emperador y la pólvoraAlfonso X el Sabio era hijo de San Fernando. Según cuentan las crónicas, fue un príncipe desprendido, magmánimo, valiente en la guerra, apasionado por todo género de estudios pero algo fastuoso, indeciso y débil de carácter.

Imbuido por el estudio de los principios políticos del antiguo derecho romano, quiso gobernar como rey absoluto pero chocó contra los nobles que defendían una monarquía feudal o de clase.

En su juventud contribuyó a las conquistas de Sevilla y Murcia [ver conquista de Murcia] y una vez coronado, luchó contra los musulmanes ganando Cartagena, Cádiz, Sanlúcar (Cádiz) y Niebla (Huelva). En la conquista de Niebla (febrero 1262), a 30 km de la capital andaluza, se produce un acontecimiento histórico. En su asedio, que se prolongó durante 10 meses, Alfonso X el Sabio empleó por vez primera la pólvora con fines bélicos en suelo europeo. Se utilizó para accionar unos primitivos cañones. Tras la conquista de Niebla, Alfonso X el Sabio permitió a la población musulmana residir en la plaza. Al contrario de lo ocurrido tras la conquista en otras ciudades andalusíes y villas del Algarbe portugués.

Alfonso X el Sabio Emperador

Desde luego sus conquista militares no suplieron sus verdaderos anhelos políticos: Alfonso X el Sabio quería ser Emperador del Sacro Imperio Románico Germánico. Para ello alegaba derechos dinásticos y su fama le valió la simpatía de muchos italianos y algunos príncipes alemanes que le nombraron Emperador en 1257. Honor que nunca se llevó a efecto por la oposición pontificia. 

Tormentosos resultan los últimos años de vida del rey Sabio. La rebelión de los musulmanes benimerines, sucesores de los Almohades en el norte de África, y las guerras civiles contra su propio hijo don Sancho por motivos de herencia, le pasaron una grave factura.

El conflicto contra su hijo se inician con las primeras disposiciones en su testamento. Entre otras cosas, una primera voluntad de Alfonso X el Sabio era ser enterrado en Cartagena aunque más tarde muda esta disposición para ordenar que su cuerpo sea enterrado en Murcia. Tampoco se cumple esta voluntad y solo descansaría en la Catedral murciana su corazón. El monarca llegó a desheredar a su vástago pero su  testamento fue “letra muerta” y finalmente se impuso su hijo con el nombre de Sancho IV el Bravo.

Fuente: Curso de Historia de España. Dr. Rafael Ballester.

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