Acampando en las paradisíacas playas de Calblanque, Cartagena


Nos podemos imaginar que las fatigosas labores diarias en el campo y la huerta, no dejaban tiempo ninguno para el ocio. Como se suele decir, la tierra antaño se trabajaba de “sol a sol”.

Pero todo obrero merece su descanso y este se producía principalmente en el veraniego mes de agosto, con la llegada de las altas temperaturas y la finalización de los trabajos agrícolas. Son famosas las caravanas de turistas procedentes de la huerta, y también del Altiplano de la Región de Murcia, que desde al siglo XVII llegaban a las playas de Los Alcázares para pasar unos días de vacaciones. Esta fiesta tenía su apogeo en la segunda quincena de agosto.

Los huertanos acampan en Los Alcázares

Calblanque Acampando en las paradisíacas playas de Calblanque, Cartagena

También en otros puntos de la Costa Cálida se producían estas romerías de visitantes que acampaban con sus carros, burros y mulas en la playa. Por ejemplo, los habitantes del Parque Natural de Calblanque y su entorno, se dedicaban principalmente a labores agrícolas y ganaderas. Aunque estos vecinos vivían muy cerca de esta paradisíaca costa, las duras jornadas de trabajo apenas dejaban tiempo libre para darse un baño. Ni siquiera los fines de semana, ya que muchos pastores no podían abandonar el rebaño a ninguna hora. 

Estos vecinos de Calblanque se marcaban en el calendario el 25 de julio, festividad de Santiago Apóstol. Muy querido en estos lares ya que, además de ser el patrón de España, la tradición cuenta que desembarcó en la vecina Cartagena donde inició su labor evangelizadora.

El Apóstol Santiago y su llegada a Cartagena

El día de Santiago se celebraba el final de la trilla y, ahora sí, los esforzados trabajadores podían tomar unos días de merecido descanso. Era tradición celebrar este día con una gran comida familiar en la playa.

Fuente: murcianatural.carm.es

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